Una iniciativa de  Archivo General de la Región de Murcia         Región de Murcia Digital
Dirección y coordinación: Isabel García Díaz.
Documentación y redacción: Pedro Hernández Martínez, Manuel López Rueda y José Manuel Puertas Tomás.

Acto sobre la conmemoración del 525 Aniversario de la visita de los Reyes Católicos al Reino de Murcia

El próximo jueves 3 de octubre en el Aula de Cultura de Cajamurcia (Gran Vía, 23. Murcia) se va a realizar un acto sobre la conmemoración del 525 Aniversario de la visita de los Reyes Católicos al Reino de Murcia, con el siguiente programa:

19:00 h. Conferencia: "LA MODA DE ESPAÑA EN TIEMPOS DE LOS REYES CATÓLICOS"
Ponente: María Martínez Martínez, Catedrática de Historia Medieval en la Universidad de Murcia.

20:00 h. Mesa Redonda: "LOS REYES VISITAN MURCIA. FACETAS DE UN PROYECTO DE DIFUSIÓN CULTURAL"

El aniversario de la visita y estancia de los Reyes Católicos en nuestra región en 1488 ha sido conmemorado con diversas actividades de difusión: un blog en Internet, un programa de radio, una exposición, charlas, artículos... En la mesa redonda se hará un pequeño balance del proyecto, que continúa abierto con itinerancia de la exposición y la celebración de conferencias en distintos municipios de nuestra Región.

Participan:
  • Isabel García Díaz. Profesora de la Universidad de Murcia.
  • Francisca Amorós Vidal. Archivera del Archivo General de la Región de Murcia.
  • Marta Ferrero Barberán. Periodista en Onda Regional.
  • Alfonso García López. Jefe de Proyectos de la Fundación Integra.
  • Pedro Hernández Martínez. Licenciado en Historia.
  • Manuel López Rueda. Graduado en Historia.
  • José Manuel Puertas Tomás. Graduado en Historia.
Modera: Rafael Fresneda Collado. Director del Archivo General de la Región de Murcia

Despedida del cronista en Yecla

DÉCIMO SÉPTIMA CRÓNICA (2 de agosto de 1488)

Virtuosos señores:

     Partimos de Murcia el 28 de julio antes del alba, sin bullicio, y tras varias jornadas de camino por las tierras de Orihuela, Elche y Villena llegamos a la noble villa de Yecla, donde mis señores tuvieron a bien jurar sus privilegios, como ya hicieron en Murcia.

Arco de los reyes Católicos. Yecla
   A nuestros ojos se ha ofrecido una villa próspera. El castillo y las murallas no están bien aparejados, después de tantos años de guerras, pero en la villa hay más de ochenta familias que viven de cultivar la tierra, el pastoreo y algo de comercio, con un buen pasar.

     Doña Isabel se encuentra especialmente gustosa de estar en esta villa, pues siempre la apoyó en el conflicto al que tuvo que enfrentarse para subir al trono. Por aquel entonces (corría el año del señor de 1475) Yecla formaba parte del Marquesado de Villena y su marqués, don Diego López Pacheco, no acataba a doña Isabel como reina legítima; más aún, le hacía la guerra desde las tierras de donde era señor.

     Los vecinos de Yecla se alzaron contra Pacheco y se pusieron bajo la obediencia de doña Isabel. Mi señora les favoreció sacando la villa del señorío de Villena y haciéndola de realengo, además de reconocer todos sus privilegios. En aquellos años difíciles la reina no puedo venir a Yecla personalmente y envió a un emisario. Ahora son los propios Reyes los que juran mantener los privilegios a la villa y mantenerla bajo la corona real.

     Con esta última crónica, yo, Juan de Flores, Cronista Real de sus Altezas Don Fernando y Doña Isabel, pongo fin al relato de los sucesos acaecidos tanto en la muy noble y leal ciudad de Murcia, como en las otras ciudades del Reino donde sus Altezas han estado. Aquí se acaba la narración de esta fructífera campaña, la cual ha sido de gran importancia en la lucha contra el infiel, consiguiendo agrandar los dominios de la Cristiandad y, por ende, de nuestros amados Reyes.

     Nuestro Señor guarde vuestros cuerpos y haciendas como por vos es deseado.

     A vuestro servicio

     Juan de Flores.

DOCUMENTO

Testimonio de Fernando Martínez, escribano público de Yecla, del juramento que hicieron los Reyes Catílicos de guardar los privilegios, fueros y usos de la villa de Yecla.
Archivo Municipal de Yecla, Legajo 6 (1488-08-04).

La peste


DÉCIMO SEXTA CRÓNICA (26 de julio de 1488)

Bienaventurados señores,
     Por desgracia han llegado nuevas de Lorca y Cartagena y de las villas de Alhama y Librilla, y en todas hay declarada pestilencia. Esto ha provocado gran alarma, porque la peste se contagia a todos, hombres, mujeres y niños, grandes y chicos, ricos y pobres.

El triunfo de la muerte. Obra de Pieter Brueghel el Viejo
     Este mal se manifiesta con unos bultos, que llaman bubones, en las ingles, los sobacos y en el cuello. Los enfermos tienen mucha calentura y deliran, no pueden respirar bien y mueren a los pocos días. Muy pocos logran vencer a la enfermedad.

     Atento a las nuevas, el concejo de Murcia ha dispuesto que se cierren todas las puertas de la ciudad y que no se permita el paso a las personas que vengan de las poblaciones contagiadas. Pero cuando han dado el pregón el mal ya está dentro, aunque ninguno osa confesarlo. El miedo se ha difundido tan presto entre los vecinos que muchos de ellos han decido salir de la ciudad para encontrar refugio en la huerta o en otras tierras. Los más ricos pueden retirarse a sus haciendas del campo para evitar la pestilencia.

     La gente de la corte que está en la ciudad se apresura a preparar la salida, puesto que la campaña militar de este año ha terminado. La reyna ha ordenado partir lo más presto que ser pueda y ha enviado carta a don Fernando para que se junte con ella en el camino entre Jumilla y Yecla, sin pasar por esta ciudad de Murcia. Aunque nadie lo nombra, el miedo a la peste acelera la partida.

     Y yo, Juan de Flores, cronista de Sus Altezas, me he despedido ya del escribano Palazol y de sus hijos, que me han dado hospedaje en esta hermosa ciudad. Saldremos de improviso, cuando lo ordene la reyna, y les he prometido una última crónica desde Yecla.

DOCUMENTO

Comentario:
La primera medida que toma el ayuntamiento cuando tiene noticia de que hay muertos de pestilencia, es prohibir la entrada en la ciudad a los que vienen de lugares afectados. El acuerdo se manda pregonar para general conocimiento y cautela. 

Archivo Municipal de Murcia. AC nº 107 (1488-1489), fol 17r

Transcripción adaptada:
Que no entren en esta ciudad los que mueren de pestilencia.Los dichos señores concejo mandaron pregonar que ningunas personas, vecinos ni habitantes, de la ciudad de Lorca y Cartagena, y de la villa de Alhama y Librilla, y todos los otros lugares que mueren de pestilencia, no sean osados de venir a esta ciudad ni a sus arrabales ni huerta, ni pasar por ella. Y los que están en esta ciudad y sus arrabales y huerta, salgan luego de ella y no vuelvan a ella, sopena al que lo contrario hiciere de perder la ropa y bestias que trajere, y de dos mil maravedís para la guerra de los moros. Y que esta misma pena haya el que los acogiere en sus casas.
Mandáronlo pregonar.
Pregonose.

Caravaca


DÉCIMO QUINTA CRÓNICA (19 de julio de 1488)

Honrados señores,

      El rey don Fernando vuelve victorioso de la campaña. Cierto es que no ha habido grandes batallas, mas tampoco hay fallecidos entre mis hermanos cristianos. Los moros no han sabido resistir y se han rendido pronto al poder de nuestro ejército.

      La bandera de Isabel y Fernando ya ondea en las tierras de Vera, Huércal, Overa, Mojácar, Níjar, la Comarca de los Vélez, Orce y Galera. El rey ha dispuesto lo necesario para el abastecimiento de los nuevos territorios y ha dejado al mando de los castillos a capitanes de su confianza. La población musulmana, ahora mudéjar, se encuentra en calma bajo dominio cristiano.
Lámpara de Fernando el Católico. Santuario de la 
Vera Cruz de Caravaca
      De regreso a Murcia, don Fernando se ha hecho acompañar por unos pocos para cumplir una promesa. Desde de Huéscar han tomado ruta por Puebla de Don Fadrique para llegar a Caravaca, donde se custodia fielmente la Vera Cruz. Dicen que es una villa de la Orden de Santiago, amurallada y con una buena fortaleza, reforzada con una torre que llaman torre Chacona. Allí se custodia la reliquia de la Cruz que portó Nuestro Salvador. Por ende, Su Alteza ha querido venir aquí a dar gracias por la victoria sobre el infiel y por el bien obtenido en la campaña.

      Acompañado por el Adelantado Juan Chacón y algunos otros caballeros, el rey don Fernando ha orado ante la Vera Cruz. Y para honrar su memoria ha dispuesto donar la plata suficiente para forjar una lámpara que ilumine la sagrada reliquia día y noche ante su altar.

      Reconfortado por la visión de la preciada cruz, el monarca vuelve a Murcia, si no hay contratiempos, para encontrarse con la reyna y trasladarse con la corte allende los puertos.

DOCUMENTO

1488, Julio, 28. Murcia. Carta de los Reyes. Ordenando que se de a Fernando de Zafra todas las provisiones que necesite para aprovisionantíento de las ciudades, villas y lugares que se ganaron de los moros en el año 1488.

Ver transcripción  | Ver documento (forma parte del Cartulario Real nº800, páginas 1v-2r).

Comentario:

El rey no solo conquista, también se ocupa de organizar los nuevos territorios incorporados a Castilla. Antes de abandonar el Reino de Murcia, los Reyes Católicos dejaron bien abastecidos de hombres y provisiones los castillos conquistados, bajo el mando de sus mejores capitanes. 

Archivo Municipal de Murcia. C.R. Nº800

El Concejo de la Ciudad de Murcia


DÉCIMO CUARTA CRÓNICA (12 de julio de 1488)

Ilustres Señores:

     Tomo la pluma para deciros que, loado sea Dios, todas las cartas que nos llegan de la guerra nos anuncian que los moros se rinden a nuestro rey, sin lucha ni muertos. Esto provoca gran contento en mi señora la Reyna y, por ende, en toda la corte, y también en el Concejo.

     Debéis saber que el Concejo de Murcia es el órgano de gobierno que rige la ciudad que nos acoge. Esta ciudad es una de las 17 que tienen voto en las Cortes, y es la cabeza del reino de Murcia y la encargada de difundir las órdenes reales entre todos los pueblos del reino. Es un Concejo poderoso y estimado por Sus Altezas, que gobierna con dos fines principales: el servicio a nuestros amados soberanos y el bien público.
El sello concejil
Con el sello de placa se validaban las cartas 
que escribía el concejo. 
El sello reproduce el escudo, que es el símbolo que
 identifica a la ciudad de Murcia desde la Edad Media

El licenciado Cascales describe en una décima 
el escudo, tal como era en el siglo XVII:

De seis coronas compuesta
Murcia su lealtad mantiene;
del Rey Sabio cinco tiene,
del Rey D. Pedro la sexta.
Y su gloria insigne es esta:
que las coronas doradas
en campo rojo asentadas
para más dignos blasones
de castillos y leones,
están ceñidas y orladas.

     Su estructura es similar a la de otros concejos de Castilla, como Burgos, Toledo y Sevilla, organizándose igual que estos desde los tiempos del Rey Juan II, padre de nuestra querida Reyna Isabel.

     Los cargos más importantes de este Concejo son: El Corregidor, representante de los reyes en la ciudad, elegido por los Monarcas por un año, pero normalmente su mandato se alarga a dos o tres años; es juez en todos los pleitos que surgen en la ciudad, y al finalizar su mandato está sometido al juicio de residencia que le hace un Pesquisidor, también nombrado por los Reyes. Los Regidores son elegidos por los Reyes entre las personas más importantes de la ciudad. Su cargo es vitalicio, por eso ostentan el título de regidor perpetuo, y su misión es velar por los intereses de la ciudad, solucionando los problemas siempre que puedan hacerlo, y notificándolos al Corregidor para que éste informe de ellos a los Reyes cuando exceden de sus atribuciones. Los Jurados, son los representantes de las parroquias y elegidos por los feligreses, hacen los padrones, cobran el dinero de las derramas y todas las cosas relacionadas con su parroquia. El Mayordomo se encarga de los asuntos económicos y de las rentas de la ciudad.

     Otros miembros del Concejo son los Alguaciles, los Alcaldes y el escribano.

     Sus miembros pertenecen a las familias más poderosas y ricas de la ciudad, perpetuándose en los cargos. Se reúnen dos veces por semana, martes y sábados, aunque algunas veces, se hacen reuniones extraordinarias otros días. Generalmente sus sesiones se celebran en la Cámara de la Corte, pero ahora que está ocupada por la familia real se reúnen en alguna iglesia, sobre todo en Santa Catalina.

DOCUMENTO

Provisión de los Reyes Católicos, al corregidor de Murcia, sobre los regidores que tuvieran familiares o conocidos, cuyos asuntos se estuvieran tratando en el concejo.


Archivo Municipal de Murcia. CAM, 787, nº31

El cumpleaños del príncipe


DÉCIMO TERCERA CRÓNICA (5 de julio de 1488)

Muy virtuosos señores:

     Habéis de saber que sus Altezas se precian de tener cinco hijos sanos y hermosos, y gustan rodearse de sus infantes y velar por su educación. La infanta doña Isabel, con 18 años, está comprometida con el heredero de Portugal; le sigue el príncipe don Juan, heredero de Castilla y Aragón, que ha cumplido 10 años y tiene ya su propia corte independiente; la tercera hija es la infanta doña Juana, que va camino de los 8; le sigue la infanta doña María, de 6 años, y la más pequeña es doña Catalina, con dos años y medio.

Las carreras de cintas que se celebran en muchos pueblos
de nuestra Región tienen su origen en el juego de correr la sortija
que se practicaba en la Edad Media.
Fotografía de Manolo Muñoz Zielinski:
http://www.fotozielinski.com/category/el-postillon/
   Los infantes tienen cada uno un maestro que les instruye en las letras y en la vida cortesana, pero lo que más les gusta a los niños es jugar. Viven aquí con ellos otros pequeños nobles, como los infantes don Jaime y don Dionís de Portugal y los hijos de algunos caballeros que residen en la Corte, además de sirvientes, esclavillas y criados.

     Como todas las noticias que llegan de la guerra son de albricias, el príncipe don Juan ha celebrado el aniversario de su nacimiento el 30 de junio con fiestas y juegos. Por la mañana los mozos han corrido la sortija trotando en sus caballitos, ataviados con sus mejores ropas, a imitación de las justas entre caballeros. Después el príncipe ha repartido 10 doblas castellanas (3.650 maravedís) entre sus amigos y criados, y ha regalado a sus hermanas las infantas unas arquillas con vidrios blancos, esmaltados y de ámbar que había comprado en Valencia para ellas. Por la tarde el príncipe mandó preparar unos aparadores con viandas para recibir a los cortesanos en su residencia, y así este cronista ha podido ver cómo viven los niños de la corte.

     Tienen una jaula grande con unos pájaros de colores que llaman papagayos. Son un regalo del príncipe de Portugal y saben decir algunas palabras que hacen reir a los niños. En otra jaula más pequeña están los conejitos que regaló un labrador a la infanta doña Juana. Tienen también un perrillo con cascabeles que corretea entre los infantes. Los más pequeños juegan con pelotas de viento y los mayores al juego de alfileres, enterrándolos en un montón de arena y buscándolos con una piedra plana. La diversión preferida de todos es el juego de momos, que han preparado para la fresca noche de verano: se disfrazan con ropas bizarras y caretas de cartón y desfilan cantando y haciendo mojigatas entre risas.

     Además de las carnes y frutas que se ofrecen en los aparadores a los que llegan a saludar al príncipe, hay golosinas para los pequeños a base de azúcar rosado, miel rosada y dulce de membrillos. Un día feliz para mayor gloria de sus Altezas y del príncipe don Juan.

DOCUMENTO

Carta misiva de Isabel la Catolica comunicando haber dado a luz un hijo.

La reina dio a luz al príncipe don Juan el día 30 de junio de 1478 entre las 10 y las 11 de la mañana. Ese mismo día mandó escribir cartas a los nobles y a los concejos de las ciudades comunicando la noticia, y las firmó todas ella misma. Estaba feliz por haber superado el parto y por tener un varón sano, heredero de sus reinos.
Archivo Municipal de Murcia. Leg. 4272 nº30

La Iglesia y los Reyes


DUODÉCIMA CRÓNICA (28 de junio de 1488)

Bienaventurados señores,

     Ahora que los hombres se han ido a la guerra de los moros, se ven más mujeres y niños por las calles, y sobre todo clérigos, que están por todas partes. La ciudad de Murcia es la sede del obispado de Cartagena que fue restaurado por Alfonso X hace más de 200 años. Tiene un territorio muy extenso que comprende todo el reino de Murcia y algunas tierras del reino de Valencia, como Orihuela, Elche y Alicante.

Don Rodrigo de Borja, obispo de Cartagena,
más tarde se convirtió en el papa Alejandro VI
 No es una diócesis rica, pero los clérigos de la catedral tienen un buen pasar. Reciben las rentas de dos pequeños señoríos poblados por mudéjares, Alguazas y Alcantarilla, administran muchas tahúllas en la huerta y cobran censos de todos los obradores de la ciudad. 

     A la cabeza de la diócesis están el Obispo y el Cabildo. El obispo es a la sazón don Rodrigo de Borja, natural de Xátiva y persona altamente estimada por sus Altezas porque favoreció la causa de mi señora doña Isabel como heredera de Castilla. Él mismo trajo a sus Altezas la bula papal que legitimaba su matrimonio, ya que los reyes son primos. Don Rodrigo pertenece a la curia del Papa, por lo que reside en Roma, donde ciertamente alcanzará grandes cargos con el apoyo de mis señores los Reyes.
 
 El cabildo de la catedral está formado por hombres de las mejores familias del reino. Tienen buenas rentas y negocios, así que velan más por sus intereses particulares que por el servicio a la Iglesia. Estos ojos han sido testigos de la relajación moral de algunos de sus miembros, cuyos vicios más generalizados son la mala formación y el juego.

     Los vecinos acuden más al clero llano, a los párrocos de los barrios de la ciudad y a los conventos. Hay en esta ciudad varios monasterios con monjes trinitarios, mercedarios, dominicos y agustinos. La reina es muy devota del monasterio de San Francisco y ha dado en limosna para su iglesia un ornamento de 12 varas de tela de damasco colorado y dos dalmáticas para el guardián del convento.

DOCUMENTO

Sobrecarta de los Reyes Católicos al concejo de Murcia ordenando dar a los monasterios de San Francisco y Santa Clara 10.000 maravedís a cada uno. 21-07-1476

Archivo Municipal de Murcia. Leg. 4272 nº23

Don Juan Chacón, Adelantado de Murcia


UNDÉCIMA CRÓNICA (21 de junio de 1488)

Honrados Señores:

     Hoy os contaré sobre el adelantado de Murcia, don Juan Chacón, noble valeroso y esforzado, uno de los capitanes más destacados en esta y otras campañas contra los moros.

La Capilla de los Vélez

En 1488 la catedral se hallaba en plena fiebre constructora.
Con motivo de la estancia en Murcia de la Corte real y del éxito en la campaña granadina, el adelantado Juan Chacón, casado con la mayorazga Luisa Fajardo, decidió construir una capilla que reflejara su poder y su sensibilidad artística, como hacían otros nobles de Castilla por todo el reino.
Chacón hizo derribar la capilla de su suegro y adquirió otra adyacente para construir un recinto más grande, que superara al resto de los que había en la Catedral. La decoración interior se considera una obra maestra del gótico flamígero y el exterior, más sobrio, reproduce con profusión el escudo de los Fajardo sostenido por salvajes.

     Nació en tierras de Toledo por el año de gracia de 1452 (el mismo año que nuestro Rey don Fernando), siendo hijo único de don Gonzalo Chacón, señor de Casarrubios, y de doña Clara Álvarez de Alvarnáez, dama portuguesa. Su padre ha sido Contador mayor de Castilla, Mayordomo y Consejero de la reina doña Isabel, así como comendador de varias villas de la Orden de Santiago, entre ellas la de Caravaca.

     Don Juan Chacón se ha criado en la Corte. Nuestros soberanos han depositado en él la confianza que tenían en su padre, y don Juan no los ha defraudado. Desde 1477 está casado con doña Luisa Fajardo Manrique, que ha heredado el mayorazgo de su padre, don Pedro Fajardo, el que fue adelantado mayor del reino de Murcia.

     Noble, militar, político, se puede decir que Juan Chacón es un personaje muy influyente en la corte de Sus Altezas y el hombre más importante de todo el reino de Murcia, tanto por sus cargos y oficios como por la enorme cantidad de territorios que ha obtenido tras su matrimonio. El mayorazgo de Luisa Fajardo que él administra incluye los señoríos la ciudad de Cartagena y de las villas de Mula, la Puebla, Alhama, Librilla y Molina de Segura, más una renta de más de cien mil maravedís anuales y el oficio de Adelantado que ejerció su suegro, lo que supone controlar las fortalezas de Murcia y de Lorca.

     Para dejar constancia de su gloria y su poder, al igual que hacen muchos nobles, ha ordenado la construcción de un sepulcro familiar en la Catedral de Santa María, que ha de ser la más grande y hermosa de esta Iglesia. Tendrá una planta circular y alta cúpula y estará decorada al estilo moderno que viene de Italia. Los vecinos ya se quejan porque la obra se sale de los límites establecidos y estrecha las calles contiguas, pero dudo que un hombre tan poderoso tenga problemas para realizar sus deseos en un reino donde ocupa el cargo de Adelantado.

DOCUMENTO

Carta del adelantado Juan Chacón al concejo de Murcia sobre el envío de tropas para la guerra contra Granada. 21 de abril de 1489
Archivo Municipal de Mula. Leg. 4276 nº25

       

Conquista de la ciudad de Vera


DÉCIMA CRÓNICA (14 de junio de 1488)

Muy honrados señores:

       Lo que me dispongo a contar esta vez, es una de las hazañas más heroicas que esta guerra ha tenido desde sus comienzos, hace ya más de seis años. La conquista por parte de nuestro gran Rey Fernando, de Vera y de las muchas villas y aldeas situadas en su término.

       La toma de esta ciudad se ha producido prácticamente sin lucha alguna ni derramamiento de una gota de sangre, lo cual indica que Nuestro Señor Jesucristo nos está ayudando en la lucha contra el moro.

Recreación de Vera a finales de la Edad Media,
dibujada por Emilio Sánchez Guillermo
       Desde Lorca, dispuso el Rey marchar hacia Vera, llevando la vanguardia del ejército el Marqués de Cádiz y el Adelantado de Murcia don Juan Chacón. Cuando los moros de Vera vieron aparecer nuestras huestes, salieron al encuentro de los dos capitanes y les dijeron que estaban al servicio del Rey Fernando y que viniendo él en persona, le entregarían la ciudad con sus fortalezas. Conociendo esto, don Fernando se dirigió a Vera rápidamente, donde el alcaide y los señores principales de la ciudad salieron a rendirle homenaje, entregándole las llaves de la ciudad.

DOCUMENTO

Después de la conquista, los Reyes Católicos concedieron a Vera un fuero o conjunto de normas por las que debía regirse la vida y el gobierno de la ciudad. El documento primitivo se perdió en el gran terremoto de 1518, que devastó la ciudad. En 1565 los veratenses obtuvieron de la corte real esta bella copia en pergamino de su fuero.
Archivo Municipal de Vera. Caja 3707, libro 2134
En un acto de magnánima benevolencia por su decisión de no tomar las armas, su Alteza ha dado la opción a los habitantes de Vera de irse a África o quedarse en las aldeas vecinas o en otro lugar donde quisieren.
     
       El trato cordial y respetuoso ofrecido a los moros por su Alteza, se ha corrido a la velocidad del viento y ha hecho que numerosos alfaquíes y procuradores de villas de la comarca vengan ofreciéndose como vasallos mudéjares.

       Si todo sigue saliendo igual de bien, en poco tiempo los últimos territorios que el rey moro sigue gobernando pasarán a manos cristianas, y la Corona de Castilla aumentará sus habitantes al igual que la Cristiandad. Y así creo que será, porque contamos con la ayuda de Dios y también de excelentes capitanes, dignos de contar sus hazañas, como son el Marqués de Cádiz y en especial el Adelantado de Murcia don Juan Chacón.
       

Entrada del Rey en Lorca


NOVENA CRÓNICA (7 de junio de 1488)


Torre Alfonsina del Castillo de LorcaBienaventurados Señores
       
Dos días hemos tardado desde que salimos de la ciudad de Murcia, hasta llegar a Lorca, desde donde su Alteza, bien aconsejado, ha decido emprender la ofensiva hacia la ciudad nazarí de Vera. En verdad este castillo de Lorca es una fortaleza imponente que domina todo el territorio y el lugar idóneo para romper la frontera de los moros.

       Aquí nos aguardaban con sus tropas el adelantado don Juan Chacón y el marqués de Cádiz, con otras gentes y caballeros, que días antes habían partido hacia Lorca para ir preparándolo todo para nuestra llegada.
       Su Alteza hizo la entrada en esta ciudad a las dos de la tarde, de manera oficial y solemne, con el juramento de guardar fueros y exenciones y demás fórmulas de rúbrica, tal y como se hizo en la ciudad de Murcia. En nada tiene que envidiar el recibimiento dado por los lorquinos al rey, del que los murcianos dieron el día 26 de abril a nuestros amados soberanos. 
       Juan de Alcocer, notario de la ciudad de Lorca, ha sido el encargado de dar testimonio de la entrada del Rey don Fernando en ella. Su Alteza llegó a la puerta del monasterio de Nuestra Señora Santa Olalla, donde estaba puesto y adornado un altar para el recibimiento de su real majestad, estando todos los clérigos y el arcipreste Johan Valero presentes, portando éste en sus manos una cruz de cristal muy devota y el santo misal. Tras recibir homenaje de los vecinos y jurar sus fueros, su Alteza cruzó la ciudad para subir al castillo.

MÁS INFORMACIÓN

Testimonio del juramento que hizo Fernando el Católico al entrar en la ciudad de Lorca y la plietesía que le rindió el concejo.
AMLO Plan.3.3. Ent. Fernando V. 1488-06-17. Lorca

       Al estar todas las tropas ya reunidas, el Rey ha manifestado su deseo de tomar la ciudad de Vera cuando antes, y más tras escuchar los rumores que nos llegan de que los habitantes de Vera no tienen intención de oponer resistencia. Pero no debemos fiarnos, porque ya se sabe que en asuntos de guerra el Diablo auspicia las mentiras.

            Las tropas salen mañana hacia Vera, y este cronista regresará a Murcia a esperar noticias junto la reyna y su corte.

La guerra está próxima


OCTAVA CRÓNICA (31 de mayo de 1488)

Virtuosos señores,

Piquero. Viollec le Duc
Las negociaciones con el Consejo Real han sido satisfactorias para la ciudad y una vez más los Reyes muestran su comprensión y generosidad. Murcia aportará finalmente 100 diestros caballeros a la jineta y 900 peones (en lugar de los 1500 que pedían).

Ballestero. Viollec le Duc
El Concejo ha ordenado que todos los hombres de caballo y de pie de esta ciudad que van a la guerra contra los moros, salgan el primero día de Pascua a San Antón, a hacer el alarde. Han de salir todos y exhibirse ataviados para la guerra, los caballeros con sus caballos y armas, los lanceros con sus lanzas, los ballesteros con sus ballestas y los espingarderos con sus espingardas a punto de guerra.

En la ciudad se respira el entusiasmo de los vecinos por ver a tan valerosos hombres. Todos ellos irán juntos bajo el pendón de la ciudad, portado con orgullo por el regidor Rodrigo de Arróniz, elegido para la tarea por su maestría e inteligencia en el arte de la guerra. Además irán voluntariamente a la campaña dos caballeros regidores y varios jurados, a pesar de tener privilegio de exención.

Las soldadas que ofrece el rey a los militares son muy parcas, pero el concejo añadirá un sobresueldo para elevar la moral de la tropa murciana. A los caballeros les dará 18 maravedíes diarios y a los peones 5. También pagará un sueldo especial al Alférez que lleva el pendón y a los regidores y jurados voluntarios.

MÁS INFORMACIÓN

AMMU LEG. 1068 Nº 31. 1478-03-1. Murcia
Todo está presto para la campaña. Sus Altezas han dispuesto la salida de las tropas de Murcia el día después de la fiesta del Corpus, para unirse con el resto del ejército en Lorca y de allí marchar sobre Vera. Y este cronista acompañará al rey don Fernando hasta la ciudad de Lorca. 

Los judíos de la ciudad de Murcia


SÉPTIMA CRÓNICA (24 de mayo de 1488)

Ilustres señores:

  En esta crónica os hablaré sobre unos vecinos que viven en esta noble ciudad, y a pesar de no profesar la fe verdadera (Dios sepa perdonarlos), desempeñan un importante papel en la vida social y económica de Murcia: los judíos.          

Tienda de un boticario judío representada en las Cantigas
  De la misma forma que los moros están concentrados en el arrabal de la Arrixaca, los judíos tienen su propio barrio-aljama al este de la ciudad, en torno a la puerta que llaman de Orihuela. Dicen que en este reino hay juderías en todas las ciudades, y que la de Lorca está dentro de los muros de su imponente fortaleza.

  Los judíos trabajan en casi todos los oficios urbanos, pero nunca veréis a un judío labrar un campo, o pescar en la albufera que llaman de cabo de Palos. Son gentes que se manejan muy bien en los asuntos del comercio, como mercaderes o como simples tenderos.
  
  Hay entre ellos muchos sastres y artesanos de todo tipo, pero si en algo destacan de verdad es en el oscuro mundo de la medicina, la cirugía y las recetas de botica, unos saberes que transmiten de padres a hijos. En esta tierra también han mostrado ser hábiles alfaqueques, que son aquellos que negocian en la frontera de Granada el intercambio de cautivos. Peor fama tienen los que ejercen el ingrato oficio de recaudador de impuestos.

MÁS INFORMACIÓN

Petición de Yusaf Aluri al concejo de Murcia, rogando interceda para que el corregidor lo saque de la cárcel.
AMMU LEG. 4280 Nº 62. 1484-07-10. Murcia
  Los judíos trabajan duro y tienen dinero, pero este mérito hace que sean odiosos a ojos de los cristianos. Por esa razón en los años de epidemia se les culpa de la enfermedad, sufriendo por esto muchas vejaciones.

  A pesar de ello y por lo que mis propios ojos han visto, no se puede decir que en el reino de Murcia los judíos permanezcan recluidos en su aljama. Durante el día trabajan y viven mezclados con los demás vecinos de esta ciudad sin que haya entre ellos disputas. Hoy mismo he contemplado como las mujeres judías lavan la ropa con las cristianas. Por otro lado mi casero, el escribano Alfonso Palazol, me dice que los dos judíos más ricos de Murcia han sido presionados por el concejo para que aporten treinta mil maravedís para los gastos de la guerra.
       

El Consejo Real



SEXTA CRÓNICA (17 de mayo de 1488)

Honrados Señores,

       Ocho años hace ya, que nuestros amados reyes doña Isabel y don Fernando, con la intención de gobernar sus reinos de una manera más eficaz y justa, decidieron en las Cortes, realizadas en la ciudad de Toledo, en el año de gracia del Señor de 1480, reorganizar su Consejo Real. Ahora son juristas formados en derecho y no los nobles los que se ocupan del gobierno, las leyes y la justicia. Son los hombres más poderosos del reino.

MÁS INFORMACIÓN

Regalos ofrecidos por la ciudad a los miembros del Consejo Real
       Sus Altezas, a pesar de la campaña contra el infiel para implantar la Cristiandad en toda la Península, han querido que esto no sea motivo para el descuido del buen gobierno del resto de sus reinos, por ello, su Consejo, con sus integrantes, con ellos aquí se encuentra instalado, en la ciudad de Murcia, al igual que con ellos va donde se dirigen, es más, se ha ordenado su instalación en la residencia del Obispo, que se encuentra al lado de las Casas del Concejo, donde nuestros reyes están aposentados, y la construcción de un pasadizo uniendo las dos residencias, con el fin de que la comunicación sea constante y se realice un trabajo diario, para que ningún asunto de los reinos quede sin resolver.

        Se están produciendo algunas fricciones entre el Consejo y las autoridades murcianas, debido a que se han pedido más hombres para la campaña que los que hay disponibles, han cargado más impuestos de los que la ciudad puede sorportar y el Consejo pretende intervenir en cuestiones de justicia municipal, que corresponde al Ayuntamiento. Esperemos que con la ayuda de Dios Todopoderoso, estos problemas se solucionen y todos centremos nuestros pensamientos y esfuerzos en nuestra principal misión, la que a esta hermosa ciudad nos ha traído: la lucha contra el moro.

       Con el fin de solucionar los conflictos surgidos, el Ayuntamiento de la ciudad ha preparado una comitiva que se ha reunido en la iglesia de san Bartolomé, para negociar estos asuntos y captar la benevolencia del Consejo, ofreciéndole regalos.


Hombres para la guerra


QUINTA CRÓNICA (10 de mayo de 1488)

Honrados señores,

Sus altezas quieren juntar para esta campaña el mayor número de hombres posible. Ya se han hecho los llamamientos y están concentrándose en Murcia y Lorca las tropas de la Santa Hermandad, de las Órdenes Militares, los vasallos de los grandes señores y las milicias concejiles. Todos irán bajo el mando del rey don Fernando y sus capitanes de guerra.

Soldado lancero. V. de Luc
Soldado lancero. Viollec le Duc
A esta ciudad de Murcia sus Altezas han pedido 100 caballeros a la jineta armados con lanzas y 1500 peones entre ballesteros lanceros. Irán juntos bajo el pendón de la ciudad, y a las órdenes del Adelantado don Juan Chacón.

Los ciento de caballo están prestos, porque esta tierra ha mantenido la guerrilla de frontera durante largos años y sus hombres cabalgan a la jineta con gran maestría. Pero no podrán juntar tal número de peones, porque las villas de frontera no están tan pobladas como las de allende los puertos. Además, se le han cargado muchos impuestos en dinero y en alimentos, tanto que el Concejo irá a quejarse ante los reyes, pues se sirven de esta ciudad con toda la gente de ella, y tiene tantas necesidades que no las pueden sufrir.

Los regidores de Murcia han preparado los padrones de hombres y de riqueza de la ciudad y han pedido audiencia ante el Consejo Real, que reside en las casas del obispo. Llevarán los documentos y habrán de negociar, con gran sutileza, una rebaja del número de peones y de los impuestos exigidos.

MÁS INFORMACIÓN


Provisión de los Reyes Católicos al concejo de Murcia pidiendo 100 lanzas y 1.500 peones para la guerra contra Granada.



3 de mayo de 1488.
Archivo Municipal de Murcia.

            

Recursos para la guerra


CUARTA CRÓNICA (3 de mayo de 1488)

Bienaventurados señores,

            Bien saben vuestras mercedes las tres cosas necesarias para el buen desarrollo de una guerra: dinero, provisiones y hombres. De las dos primeras os hablaremos en esta crónica.

Tesoro aúreo de Murcia. La circulación monetaria en época de los Reyes Católicos
Mis señores los Reyes han creado la Santa Hermandad con el objetivo de asegurar la paz en los caminos del reino, pero sobre todo para recaudar dinero y hombres de armas que colaboran cada primavera en las campañas militares contra Granada. Este año los pueblos del  Reino de Murcia han pagado más de medio millón de maravedís a la dicha Hermandad para financiar en parte la guerra contra los moros. Además, por ser tan comarcanos a la frontera, deben aportar alimentos para las milicias que se concentran aquí.

MÁS INFORMACIÓN

Fuente: Archivo Municipal de Murcia.
Cartulario Real 1478-88. fol. 203
            Consejo Real, corregidor y Concejo municipal se reunieron el pasado lunes en el palacio del obispo para deliberar sobre todo aquello relacionado con el abastecimiento del ejército que emprenderá su marcha contra el reino nazarí en pocas semanas. Se ha ordenado que los vecinos de Murcia aporten una cantidad total de 3.000 fanegas de trigo y 10.000 de cebada en forma de harina, antes de 15 días. Para asegurarse de la recolección de toda la harina que hay en las casas de los vecinos, los jurados de cada barrio irán casa por casa notificándolo cada tres días. Recaudar todo esto no ha de ser problema ya que, loado sea Dios, este año del Señor de 1488 ha sido de buenas cosechas. En razón de ello, se ha ordenado adelantar también la siega de trigo para el avituallamiento. Asimismo, gallinas, carne y pescado completan las provisiones que necesitan las tropas reales durante el transcurso de la campaña estival.

            Con motivo de la estancia de los reyes y la concentración del ejército, Murcia es un hervidero de gentes. Mercaderes, boticarios, carniceros, tenderos, y muchos comerciantes acuden al calor de los negocios y esperan enriquecerse. Por eso el Consejo Real ha tenido que fijar los precios de los cereales, para evitar la especulación. Los hombres que vengan a la guerra contra los moros tienen asegurado el condumio. Ahora tendrán que demostrar su valor.


Entrada en Murcia de los Reyes Católicos


TERCERA CRÓNICA (26 de abril de 1488)

Honrados señores,

Entre las 10 y las 11 horas antes del mediodía, los muy altos y muy poderosos príncipes don Fernando y doña Isabel, nuestros señores, entraron a esta muy noble y leal ciudad de Murcia, y fueron recibidos con gran solemnidad y veneración por todos los vecinos y moradores del lugar.

Desde el amanecer había gran bullicio en la ciudad. Los vecinos salieron vestidos con sus mejores trajes, las calles estaban llenas de flores y la hermosa vega del Segura esperaba la entrada triunfal de sus altezas como si de un bello tapiz se tratase.

A una señal del vigía, el Adelantado don Juan Chacón, partió con los hombres mejor armados de la ciudad para recibir a sus altezas. Se unió a la comitiva real en los llanos de Churra y llegaron por el camino que bordea los castillos de Alharache y Monteagudo hasta la Puerta de Molina. Cruzaron el arrabal por San Andrés y la Aduana de los moros hasta a llegar a la Puerta del Zoco.

Antes de entrar, el noble caballero mosén Juan Cabrero, corregidor, y los regidores y jurados de la ciudad besaron las manos a sus altezas. El regidor Álvaro de Santiesteban habló en nombre de la ciudad, y dijo cuánto gozo y alegría recibían todos los vecinos y moradores porque tan altos y esclarecidos príncipes vinieran y entraran a esta ciudad. Y para que el dicho gozo y alegría más se acrecentase, les suplicó que jurasen los privilegios y franquezas de la ciudad.

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Los Reyes, como es preceptivo, hubieron de jurar el respetar los fueros y privilegios de la ciudad antes de entrar en ella, y lo hicieron sobre el Misal que trajo al efecto el canónigo Montealegre.
El canónigo Montealegre trajo un Misal, sobre el cual los Reyes juraron los privilegios. Solo entonces atravesaron la puerta del Zoco y recorrieron la calle San Nicolás hasta la Plaza Santa Catalina, y de allí por la Plaza de San Bartolomé y la calle de la Trapería, llegaron a la Iglesia de Santa María la Mayor, en el alcázar viejo, ante la cual su altezas se apearon de sus cabalgaduras y fueron a orar ante la capilla de san Juan de la Claustra. Después se retiraron a los aposentos preparados para ellos.

Este mismo día,  a las 4 de la tarde, entró en la ciudad el muy alto y esclarecido príncipe don Juan por los lugares donde sus altezas entraron, y se le dio el mismo recibimiento.

Todo el día hay fiestas de juglares y otros regocijos en manifestación del contento popular por la presencia de los amados soberanos. Mañana comenzarán los preparativos para la guerra.

 Recorrido de la comitiva real representado sobre un plano de Murcia del siglo XII, en época musulmana. En tiempos de los Reyes Católicos la ciudad conservaba casi intacto el trazado urbanístico musulmán.
 Recorrido de la comitiva real representado sobre un plano de Murcia del siglo XII, en época musulmana. En tiempos de los Reyes Católicos la ciudad conservaba casi intacto el trazado urbanístico musulmán.