Una iniciativa de  Archivo General de la Región de Murcia         Región de Murcia Digital
Dirección y coordinación: Isabel García Díaz.
Documentación y redacción: Pedro Hernández Martínez, Manuel López Rueda y José Manuel Puertas Tomás.

La peste


DÉCIMO SEXTA CRÓNICA (26 de julio de 1488)

Bienaventurados señores,
     Por desgracia han llegado nuevas de Lorca y Cartagena y de las villas de Alhama y Librilla, y en todas hay declarada pestilencia. Esto ha provocado gran alarma, porque la peste se contagia a todos, hombres, mujeres y niños, grandes y chicos, ricos y pobres.

El triunfo de la muerte. Obra de Pieter Brueghel el Viejo
     Este mal se manifiesta con unos bultos, que llaman bubones, en las ingles, los sobacos y en el cuello. Los enfermos tienen mucha calentura y deliran, no pueden respirar bien y mueren a los pocos días. Muy pocos logran vencer a la enfermedad.

     Atento a las nuevas, el concejo de Murcia ha dispuesto que se cierren todas las puertas de la ciudad y que no se permita el paso a las personas que vengan de las poblaciones contagiadas. Pero cuando han dado el pregón el mal ya está dentro, aunque ninguno osa confesarlo. El miedo se ha difundido tan presto entre los vecinos que muchos de ellos han decido salir de la ciudad para encontrar refugio en la huerta o en otras tierras. Los más ricos pueden retirarse a sus haciendas del campo para evitar la pestilencia.

     La gente de la corte que está en la ciudad se apresura a preparar la salida, puesto que la campaña militar de este año ha terminado. La reyna ha ordenado partir lo más presto que ser pueda y ha enviado carta a don Fernando para que se junte con ella en el camino entre Jumilla y Yecla, sin pasar por esta ciudad de Murcia. Aunque nadie lo nombra, el miedo a la peste acelera la partida.

     Y yo, Juan de Flores, cronista de Sus Altezas, me he despedido ya del escribano Palazol y de sus hijos, que me han dado hospedaje en esta hermosa ciudad. Saldremos de improviso, cuando lo ordene la reyna, y les he prometido una última crónica desde Yecla.

DOCUMENTO

Comentario:
La primera medida que toma el ayuntamiento cuando tiene noticia de que hay muertos de pestilencia, es prohibir la entrada en la ciudad a los que vienen de lugares afectados. El acuerdo se manda pregonar para general conocimiento y cautela. 

Archivo Municipal de Murcia. AC nº 107 (1488-1489), fol 17r

Transcripción adaptada:
Que no entren en esta ciudad los que mueren de pestilencia.Los dichos señores concejo mandaron pregonar que ningunas personas, vecinos ni habitantes, de la ciudad de Lorca y Cartagena, y de la villa de Alhama y Librilla, y todos los otros lugares que mueren de pestilencia, no sean osados de venir a esta ciudad ni a sus arrabales ni huerta, ni pasar por ella. Y los que están en esta ciudad y sus arrabales y huerta, salgan luego de ella y no vuelvan a ella, sopena al que lo contrario hiciere de perder la ropa y bestias que trajere, y de dos mil maravedís para la guerra de los moros. Y que esta misma pena haya el que los acogiere en sus casas.
Mandáronlo pregonar.
Pregonose.

Caravaca


DÉCIMO QUINTA CRÓNICA (19 de julio de 1488)

Honrados señores,

      El rey don Fernando vuelve victorioso de la campaña. Cierto es que no ha habido grandes batallas, mas tampoco hay fallecidos entre mis hermanos cristianos. Los moros no han sabido resistir y se han rendido pronto al poder de nuestro ejército.

      La bandera de Isabel y Fernando ya ondea en las tierras de Vera, Huércal, Overa, Mojácar, Níjar, la Comarca de los Vélez, Orce y Galera. El rey ha dispuesto lo necesario para el abastecimiento de los nuevos territorios y ha dejado al mando de los castillos a capitanes de su confianza. La población musulmana, ahora mudéjar, se encuentra en calma bajo dominio cristiano.
Lámpara de Fernando el Católico. Santuario de la 
Vera Cruz de Caravaca
      De regreso a Murcia, don Fernando se ha hecho acompañar por unos pocos para cumplir una promesa. Desde de Huéscar han tomado ruta por Puebla de Don Fadrique para llegar a Caravaca, donde se custodia fielmente la Vera Cruz. Dicen que es una villa de la Orden de Santiago, amurallada y con una buena fortaleza, reforzada con una torre que llaman torre Chacona. Allí se custodia la reliquia de la Cruz que portó Nuestro Salvador. Por ende, Su Alteza ha querido venir aquí a dar gracias por la victoria sobre el infiel y por el bien obtenido en la campaña.

      Acompañado por el Adelantado Juan Chacón y algunos otros caballeros, el rey don Fernando ha orado ante la Vera Cruz. Y para honrar su memoria ha dispuesto donar la plata suficiente para forjar una lámpara que ilumine la sagrada reliquia día y noche ante su altar.

      Reconfortado por la visión de la preciada cruz, el monarca vuelve a Murcia, si no hay contratiempos, para encontrarse con la reyna y trasladarse con la corte allende los puertos.

DOCUMENTO

1488, Julio, 28. Murcia. Carta de los Reyes. Ordenando que se de a Fernando de Zafra todas las provisiones que necesite para aprovisionantíento de las ciudades, villas y lugares que se ganaron de los moros en el año 1488.

Ver transcripción  | Ver documento (forma parte del Cartulario Real nº800, páginas 1v-2r).

Comentario:

El rey no solo conquista, también se ocupa de organizar los nuevos territorios incorporados a Castilla. Antes de abandonar el Reino de Murcia, los Reyes Católicos dejaron bien abastecidos de hombres y provisiones los castillos conquistados, bajo el mando de sus mejores capitanes. 

Archivo Municipal de Murcia. C.R. Nº800

El Concejo de la Ciudad de Murcia


DÉCIMO CUARTA CRÓNICA (12 de julio de 1488)

Ilustres Señores:

     Tomo la pluma para deciros que, loado sea Dios, todas las cartas que nos llegan de la guerra nos anuncian que los moros se rinden a nuestro rey, sin lucha ni muertos. Esto provoca gran contento en mi señora la Reyna y, por ende, en toda la corte, y también en el Concejo.

     Debéis saber que el Concejo de Murcia es el órgano de gobierno que rige la ciudad que nos acoge. Esta ciudad es una de las 17 que tienen voto en las Cortes, y es la cabeza del reino de Murcia y la encargada de difundir las órdenes reales entre todos los pueblos del reino. Es un Concejo poderoso y estimado por Sus Altezas, que gobierna con dos fines principales: el servicio a nuestros amados soberanos y el bien público.
El sello concejil
Con el sello de placa se validaban las cartas 
que escribía el concejo. 
El sello reproduce el escudo, que es el símbolo que
 identifica a la ciudad de Murcia desde la Edad Media

El licenciado Cascales describe en una décima 
el escudo, tal como era en el siglo XVII:

De seis coronas compuesta
Murcia su lealtad mantiene;
del Rey Sabio cinco tiene,
del Rey D. Pedro la sexta.
Y su gloria insigne es esta:
que las coronas doradas
en campo rojo asentadas
para más dignos blasones
de castillos y leones,
están ceñidas y orladas.

     Su estructura es similar a la de otros concejos de Castilla, como Burgos, Toledo y Sevilla, organizándose igual que estos desde los tiempos del Rey Juan II, padre de nuestra querida Reyna Isabel.

     Los cargos más importantes de este Concejo son: El Corregidor, representante de los reyes en la ciudad, elegido por los Monarcas por un año, pero normalmente su mandato se alarga a dos o tres años; es juez en todos los pleitos que surgen en la ciudad, y al finalizar su mandato está sometido al juicio de residencia que le hace un Pesquisidor, también nombrado por los Reyes. Los Regidores son elegidos por los Reyes entre las personas más importantes de la ciudad. Su cargo es vitalicio, por eso ostentan el título de regidor perpetuo, y su misión es velar por los intereses de la ciudad, solucionando los problemas siempre que puedan hacerlo, y notificándolos al Corregidor para que éste informe de ellos a los Reyes cuando exceden de sus atribuciones. Los Jurados, son los representantes de las parroquias y elegidos por los feligreses, hacen los padrones, cobran el dinero de las derramas y todas las cosas relacionadas con su parroquia. El Mayordomo se encarga de los asuntos económicos y de las rentas de la ciudad.

     Otros miembros del Concejo son los Alguaciles, los Alcaldes y el escribano.

     Sus miembros pertenecen a las familias más poderosas y ricas de la ciudad, perpetuándose en los cargos. Se reúnen dos veces por semana, martes y sábados, aunque algunas veces, se hacen reuniones extraordinarias otros días. Generalmente sus sesiones se celebran en la Cámara de la Corte, pero ahora que está ocupada por la familia real se reúnen en alguna iglesia, sobre todo en Santa Catalina.

DOCUMENTO

Provisión de los Reyes Católicos, al corregidor de Murcia, sobre los regidores que tuvieran familiares o conocidos, cuyos asuntos se estuvieran tratando en el concejo.


Archivo Municipal de Murcia. CAM, 787, nº31

El cumpleaños del príncipe


DÉCIMO TERCERA CRÓNICA (5 de julio de 1488)

Muy virtuosos señores:

     Habéis de saber que sus Altezas se precian de tener cinco hijos sanos y hermosos, y gustan rodearse de sus infantes y velar por su educación. La infanta doña Isabel, con 18 años, está comprometida con el heredero de Portugal; le sigue el príncipe don Juan, heredero de Castilla y Aragón, que ha cumplido 10 años y tiene ya su propia corte independiente; la tercera hija es la infanta doña Juana, que va camino de los 8; le sigue la infanta doña María, de 6 años, y la más pequeña es doña Catalina, con dos años y medio.

Las carreras de cintas que se celebran en muchos pueblos
de nuestra Región tienen su origen en el juego de correr la sortija
que se practicaba en la Edad Media.
Fotografía de Manolo Muñoz Zielinski:
http://www.fotozielinski.com/category/el-postillon/
   Los infantes tienen cada uno un maestro que les instruye en las letras y en la vida cortesana, pero lo que más les gusta a los niños es jugar. Viven aquí con ellos otros pequeños nobles, como los infantes don Jaime y don Dionís de Portugal y los hijos de algunos caballeros que residen en la Corte, además de sirvientes, esclavillas y criados.

     Como todas las noticias que llegan de la guerra son de albricias, el príncipe don Juan ha celebrado el aniversario de su nacimiento el 30 de junio con fiestas y juegos. Por la mañana los mozos han corrido la sortija trotando en sus caballitos, ataviados con sus mejores ropas, a imitación de las justas entre caballeros. Después el príncipe ha repartido 10 doblas castellanas (3.650 maravedís) entre sus amigos y criados, y ha regalado a sus hermanas las infantas unas arquillas con vidrios blancos, esmaltados y de ámbar que había comprado en Valencia para ellas. Por la tarde el príncipe mandó preparar unos aparadores con viandas para recibir a los cortesanos en su residencia, y así este cronista ha podido ver cómo viven los niños de la corte.

     Tienen una jaula grande con unos pájaros de colores que llaman papagayos. Son un regalo del príncipe de Portugal y saben decir algunas palabras que hacen reir a los niños. En otra jaula más pequeña están los conejitos que regaló un labrador a la infanta doña Juana. Tienen también un perrillo con cascabeles que corretea entre los infantes. Los más pequeños juegan con pelotas de viento y los mayores al juego de alfileres, enterrándolos en un montón de arena y buscándolos con una piedra plana. La diversión preferida de todos es el juego de momos, que han preparado para la fresca noche de verano: se disfrazan con ropas bizarras y caretas de cartón y desfilan cantando y haciendo mojigatas entre risas.

     Además de las carnes y frutas que se ofrecen en los aparadores a los que llegan a saludar al príncipe, hay golosinas para los pequeños a base de azúcar rosado, miel rosada y dulce de membrillos. Un día feliz para mayor gloria de sus Altezas y del príncipe don Juan.

DOCUMENTO

Carta misiva de Isabel la Catolica comunicando haber dado a luz un hijo.

La reina dio a luz al príncipe don Juan el día 30 de junio de 1478 entre las 10 y las 11 de la mañana. Ese mismo día mandó escribir cartas a los nobles y a los concejos de las ciudades comunicando la noticia, y las firmó todas ella misma. Estaba feliz por haber superado el parto y por tener un varón sano, heredero de sus reinos.
Archivo Municipal de Murcia. Leg. 4272 nº30

La Iglesia y los Reyes


DUODÉCIMA CRÓNICA (28 de junio de 1488)

Bienaventurados señores,

     Ahora que los hombres se han ido a la guerra de los moros, se ven más mujeres y niños por las calles, y sobre todo clérigos, que están por todas partes. La ciudad de Murcia es la sede del obispado de Cartagena que fue restaurado por Alfonso X hace más de 200 años. Tiene un territorio muy extenso que comprende todo el reino de Murcia y algunas tierras del reino de Valencia, como Orihuela, Elche y Alicante.

Don Rodrigo de Borja, obispo de Cartagena,
más tarde se convirtió en el papa Alejandro VI
 No es una diócesis rica, pero los clérigos de la catedral tienen un buen pasar. Reciben las rentas de dos pequeños señoríos poblados por mudéjares, Alguazas y Alcantarilla, administran muchas tahúllas en la huerta y cobran censos de todos los obradores de la ciudad. 

     A la cabeza de la diócesis están el Obispo y el Cabildo. El obispo es a la sazón don Rodrigo de Borja, natural de Xátiva y persona altamente estimada por sus Altezas porque favoreció la causa de mi señora doña Isabel como heredera de Castilla. Él mismo trajo a sus Altezas la bula papal que legitimaba su matrimonio, ya que los reyes son primos. Don Rodrigo pertenece a la curia del Papa, por lo que reside en Roma, donde ciertamente alcanzará grandes cargos con el apoyo de mis señores los Reyes.
 
 El cabildo de la catedral está formado por hombres de las mejores familias del reino. Tienen buenas rentas y negocios, así que velan más por sus intereses particulares que por el servicio a la Iglesia. Estos ojos han sido testigos de la relajación moral de algunos de sus miembros, cuyos vicios más generalizados son la mala formación y el juego.

     Los vecinos acuden más al clero llano, a los párrocos de los barrios de la ciudad y a los conventos. Hay en esta ciudad varios monasterios con monjes trinitarios, mercedarios, dominicos y agustinos. La reina es muy devota del monasterio de San Francisco y ha dado en limosna para su iglesia un ornamento de 12 varas de tela de damasco colorado y dos dalmáticas para el guardián del convento.

DOCUMENTO

Sobrecarta de los Reyes Católicos al concejo de Murcia ordenando dar a los monasterios de San Francisco y Santa Clara 10.000 maravedís a cada uno. 21-07-1476

Archivo Municipal de Murcia. Leg. 4272 nº23

Don Juan Chacón, Adelantado de Murcia


UNDÉCIMA CRÓNICA (21 de junio de 1488)

Honrados Señores:

     Hoy os contaré sobre el adelantado de Murcia, don Juan Chacón, noble valeroso y esforzado, uno de los capitanes más destacados en esta y otras campañas contra los moros.

La Capilla de los Vélez

En 1488 la catedral se hallaba en plena fiebre constructora.
Con motivo de la estancia en Murcia de la Corte real y del éxito en la campaña granadina, el adelantado Juan Chacón, casado con la mayorazga Luisa Fajardo, decidió construir una capilla que reflejara su poder y su sensibilidad artística, como hacían otros nobles de Castilla por todo el reino.
Chacón hizo derribar la capilla de su suegro y adquirió otra adyacente para construir un recinto más grande, que superara al resto de los que había en la Catedral. La decoración interior se considera una obra maestra del gótico flamígero y el exterior, más sobrio, reproduce con profusión el escudo de los Fajardo sostenido por salvajes.

     Nació en tierras de Toledo por el año de gracia de 1452 (el mismo año que nuestro Rey don Fernando), siendo hijo único de don Gonzalo Chacón, señor de Casarrubios, y de doña Clara Álvarez de Alvarnáez, dama portuguesa. Su padre ha sido Contador mayor de Castilla, Mayordomo y Consejero de la reina doña Isabel, así como comendador de varias villas de la Orden de Santiago, entre ellas la de Caravaca.

     Don Juan Chacón se ha criado en la Corte. Nuestros soberanos han depositado en él la confianza que tenían en su padre, y don Juan no los ha defraudado. Desde 1477 está casado con doña Luisa Fajardo Manrique, que ha heredado el mayorazgo de su padre, don Pedro Fajardo, el que fue adelantado mayor del reino de Murcia.

     Noble, militar, político, se puede decir que Juan Chacón es un personaje muy influyente en la corte de Sus Altezas y el hombre más importante de todo el reino de Murcia, tanto por sus cargos y oficios como por la enorme cantidad de territorios que ha obtenido tras su matrimonio. El mayorazgo de Luisa Fajardo que él administra incluye los señoríos la ciudad de Cartagena y de las villas de Mula, la Puebla, Alhama, Librilla y Molina de Segura, más una renta de más de cien mil maravedís anuales y el oficio de Adelantado que ejerció su suegro, lo que supone controlar las fortalezas de Murcia y de Lorca.

     Para dejar constancia de su gloria y su poder, al igual que hacen muchos nobles, ha ordenado la construcción de un sepulcro familiar en la Catedral de Santa María, que ha de ser la más grande y hermosa de esta Iglesia. Tendrá una planta circular y alta cúpula y estará decorada al estilo moderno que viene de Italia. Los vecinos ya se quejan porque la obra se sale de los límites establecidos y estrecha las calles contiguas, pero dudo que un hombre tan poderoso tenga problemas para realizar sus deseos en un reino donde ocupa el cargo de Adelantado.

DOCUMENTO

Carta del adelantado Juan Chacón al concejo de Murcia sobre el envío de tropas para la guerra contra Granada. 21 de abril de 1489
Archivo Municipal de Mula. Leg. 4276 nº25

       

Conquista de la ciudad de Vera


DÉCIMA CRÓNICA (14 de junio de 1488)

Muy honrados señores:

       Lo que me dispongo a contar esta vez, es una de las hazañas más heroicas que esta guerra ha tenido desde sus comienzos, hace ya más de seis años. La conquista por parte de nuestro gran Rey Fernando, de Vera y de las muchas villas y aldeas situadas en su término.

       La toma de esta ciudad se ha producido prácticamente sin lucha alguna ni derramamiento de una gota de sangre, lo cual indica que Nuestro Señor Jesucristo nos está ayudando en la lucha contra el moro.

Recreación de Vera a finales de la Edad Media,
dibujada por Emilio Sánchez Guillermo
       Desde Lorca, dispuso el Rey marchar hacia Vera, llevando la vanguardia del ejército el Marqués de Cádiz y el Adelantado de Murcia don Juan Chacón. Cuando los moros de Vera vieron aparecer nuestras huestes, salieron al encuentro de los dos capitanes y les dijeron que estaban al servicio del Rey Fernando y que viniendo él en persona, le entregarían la ciudad con sus fortalezas. Conociendo esto, don Fernando se dirigió a Vera rápidamente, donde el alcaide y los señores principales de la ciudad salieron a rendirle homenaje, entregándole las llaves de la ciudad.

DOCUMENTO

Después de la conquista, los Reyes Católicos concedieron a Vera un fuero o conjunto de normas por las que debía regirse la vida y el gobierno de la ciudad. El documento primitivo se perdió en el gran terremoto de 1518, que devastó la ciudad. En 1565 los veratenses obtuvieron de la corte real esta bella copia en pergamino de su fuero.
Archivo Municipal de Vera. Caja 3707, libro 2134
En un acto de magnánima benevolencia por su decisión de no tomar las armas, su Alteza ha dado la opción a los habitantes de Vera de irse a África o quedarse en las aldeas vecinas o en otro lugar donde quisieren.
     
       El trato cordial y respetuoso ofrecido a los moros por su Alteza, se ha corrido a la velocidad del viento y ha hecho que numerosos alfaquíes y procuradores de villas de la comarca vengan ofreciéndose como vasallos mudéjares.

       Si todo sigue saliendo igual de bien, en poco tiempo los últimos territorios que el rey moro sigue gobernando pasarán a manos cristianas, y la Corona de Castilla aumentará sus habitantes al igual que la Cristiandad. Y así creo que será, porque contamos con la ayuda de Dios y también de excelentes capitanes, dignos de contar sus hazañas, como son el Marqués de Cádiz y en especial el Adelantado de Murcia don Juan Chacón.