Una iniciativa de  Archivo General de la Región de Murcia         Región de Murcia Digital
Dirección y coordinación: Isabel García Díaz.
Documentación y redacción: Pedro Hernández Martínez, Manuel López Rueda y José Manuel Puertas Tomás.

La Iglesia y los Reyes


DUODÉCIMA CRÓNICA (28 de junio de 1488)

Bienaventurados señores,

     Ahora que los hombres se han ido a la guerra de los moros, se ven más mujeres y niños por las calles, y sobre todo clérigos, que están por todas partes. La ciudad de Murcia es la sede del obispado de Cartagena que fue restaurado por Alfonso X hace más de 200 años. Tiene un territorio muy extenso que comprende todo el reino de Murcia y algunas tierras del reino de Valencia, como Orihuela, Elche y Alicante.

Don Rodrigo de Borja, obispo de Cartagena,
más tarde se convirtió en el papa Alejandro VI
 No es una diócesis rica, pero los clérigos de la catedral tienen un buen pasar. Reciben las rentas de dos pequeños señoríos poblados por mudéjares, Alguazas y Alcantarilla, administran muchas tahúllas en la huerta y cobran censos de todos los obradores de la ciudad. 

     A la cabeza de la diócesis están el Obispo y el Cabildo. El obispo es a la sazón don Rodrigo de Borja, natural de Xátiva y persona altamente estimada por sus Altezas porque favoreció la causa de mi señora doña Isabel como heredera de Castilla. Él mismo trajo a sus Altezas la bula papal que legitimaba su matrimonio, ya que los reyes son primos. Don Rodrigo pertenece a la curia del Papa, por lo que reside en Roma, donde ciertamente alcanzará grandes cargos con el apoyo de mis señores los Reyes.
 
 El cabildo de la catedral está formado por hombres de las mejores familias del reino. Tienen buenas rentas y negocios, así que velan más por sus intereses particulares que por el servicio a la Iglesia. Estos ojos han sido testigos de la relajación moral de algunos de sus miembros, cuyos vicios más generalizados son la mala formación y el juego.

     Los vecinos acuden más al clero llano, a los párrocos de los barrios de la ciudad y a los conventos. Hay en esta ciudad varios monasterios con monjes trinitarios, mercedarios, dominicos y agustinos. La reina es muy devota del monasterio de San Francisco y ha dado en limosna para su iglesia un ornamento de 12 varas de tela de damasco colorado y dos dalmáticas para el guardián del convento.

DOCUMENTO

Sobrecarta de los Reyes Católicos al concejo de Murcia ordenando dar a los monasterios de San Francisco y Santa Clara 10.000 maravedís a cada uno. 21-07-1476

Archivo Municipal de Murcia. Leg. 4272 nº23

Don Juan Chacón, Adelantado de Murcia


UNDÉCIMA CRÓNICA (21 de junio de 1488)

Honrados Señores:

     Hoy os contaré sobre el adelantado de Murcia, don Juan Chacón, noble valeroso y esforzado, uno de los capitanes más destacados en esta y otras campañas contra los moros.

La Capilla de los Vélez

En 1488 la catedral se hallaba en plena fiebre constructora.
Con motivo de la estancia en Murcia de la Corte real y del éxito en la campaña granadina, el adelantado Juan Chacón, casado con la mayorazga Luisa Fajardo, decidió construir una capilla que reflejara su poder y su sensibilidad artística, como hacían otros nobles de Castilla por todo el reino.
Chacón hizo derribar la capilla de su suegro y adquirió otra adyacente para construir un recinto más grande, que superara al resto de los que había en la Catedral. La decoración interior se considera una obra maestra del gótico flamígero y el exterior, más sobrio, reproduce con profusión el escudo de los Fajardo sostenido por salvajes.

     Nació en tierras de Toledo por el año de gracia de 1452 (el mismo año que nuestro Rey don Fernando), siendo hijo único de don Gonzalo Chacón, señor de Casarrubios, y de doña Clara Álvarez de Alvarnáez, dama portuguesa. Su padre ha sido Contador mayor de Castilla, Mayordomo y Consejero de la reina doña Isabel, así como comendador de varias villas de la Orden de Santiago, entre ellas la de Caravaca.

     Don Juan Chacón se ha criado en la Corte. Nuestros soberanos han depositado en él la confianza que tenían en su padre, y don Juan no los ha defraudado. Desde 1477 está casado con doña Luisa Fajardo Manrique, que ha heredado el mayorazgo de su padre, don Pedro Fajardo, el que fue adelantado mayor del reino de Murcia.

     Noble, militar, político, se puede decir que Juan Chacón es un personaje muy influyente en la corte de Sus Altezas y el hombre más importante de todo el reino de Murcia, tanto por sus cargos y oficios como por la enorme cantidad de territorios que ha obtenido tras su matrimonio. El mayorazgo de Luisa Fajardo que él administra incluye los señoríos la ciudad de Cartagena y de las villas de Mula, la Puebla, Alhama, Librilla y Molina de Segura, más una renta de más de cien mil maravedís anuales y el oficio de Adelantado que ejerció su suegro, lo que supone controlar las fortalezas de Murcia y de Lorca.

     Para dejar constancia de su gloria y su poder, al igual que hacen muchos nobles, ha ordenado la construcción de un sepulcro familiar en la Catedral de Santa María, que ha de ser la más grande y hermosa de esta Iglesia. Tendrá una planta circular y alta cúpula y estará decorada al estilo moderno que viene de Italia. Los vecinos ya se quejan porque la obra se sale de los límites establecidos y estrecha las calles contiguas, pero dudo que un hombre tan poderoso tenga problemas para realizar sus deseos en un reino donde ocupa el cargo de Adelantado.

DOCUMENTO

Carta del adelantado Juan Chacón al concejo de Murcia sobre el envío de tropas para la guerra contra Granada. 21 de abril de 1489
Archivo Municipal de Mula. Leg. 4276 nº25

       

Conquista de la ciudad de Vera


DÉCIMA CRÓNICA (14 de junio de 1488)

Muy honrados señores:

       Lo que me dispongo a contar esta vez, es una de las hazañas más heroicas que esta guerra ha tenido desde sus comienzos, hace ya más de seis años. La conquista por parte de nuestro gran Rey Fernando, de Vera y de las muchas villas y aldeas situadas en su término.

       La toma de esta ciudad se ha producido prácticamente sin lucha alguna ni derramamiento de una gota de sangre, lo cual indica que Nuestro Señor Jesucristo nos está ayudando en la lucha contra el moro.

Recreación de Vera a finales de la Edad Media,
dibujada por Emilio Sánchez Guillermo
       Desde Lorca, dispuso el Rey marchar hacia Vera, llevando la vanguardia del ejército el Marqués de Cádiz y el Adelantado de Murcia don Juan Chacón. Cuando los moros de Vera vieron aparecer nuestras huestes, salieron al encuentro de los dos capitanes y les dijeron que estaban al servicio del Rey Fernando y que viniendo él en persona, le entregarían la ciudad con sus fortalezas. Conociendo esto, don Fernando se dirigió a Vera rápidamente, donde el alcaide y los señores principales de la ciudad salieron a rendirle homenaje, entregándole las llaves de la ciudad.

DOCUMENTO

Después de la conquista, los Reyes Católicos concedieron a Vera un fuero o conjunto de normas por las que debía regirse la vida y el gobierno de la ciudad. El documento primitivo se perdió en el gran terremoto de 1518, que devastó la ciudad. En 1565 los veratenses obtuvieron de la corte real esta bella copia en pergamino de su fuero.
Archivo Municipal de Vera. Caja 3707, libro 2134
En un acto de magnánima benevolencia por su decisión de no tomar las armas, su Alteza ha dado la opción a los habitantes de Vera de irse a África o quedarse en las aldeas vecinas o en otro lugar donde quisieren.
     
       El trato cordial y respetuoso ofrecido a los moros por su Alteza, se ha corrido a la velocidad del viento y ha hecho que numerosos alfaquíes y procuradores de villas de la comarca vengan ofreciéndose como vasallos mudéjares.

       Si todo sigue saliendo igual de bien, en poco tiempo los últimos territorios que el rey moro sigue gobernando pasarán a manos cristianas, y la Corona de Castilla aumentará sus habitantes al igual que la Cristiandad. Y así creo que será, porque contamos con la ayuda de Dios y también de excelentes capitanes, dignos de contar sus hazañas, como son el Marqués de Cádiz y en especial el Adelantado de Murcia don Juan Chacón.
       

Entrada del Rey en Lorca


NOVENA CRÓNICA (7 de junio de 1488)


Torre Alfonsina del Castillo de LorcaBienaventurados Señores
       
Dos días hemos tardado desde que salimos de la ciudad de Murcia, hasta llegar a Lorca, desde donde su Alteza, bien aconsejado, ha decido emprender la ofensiva hacia la ciudad nazarí de Vera. En verdad este castillo de Lorca es una fortaleza imponente que domina todo el territorio y el lugar idóneo para romper la frontera de los moros.

       Aquí nos aguardaban con sus tropas el adelantado don Juan Chacón y el marqués de Cádiz, con otras gentes y caballeros, que días antes habían partido hacia Lorca para ir preparándolo todo para nuestra llegada.
       Su Alteza hizo la entrada en esta ciudad a las dos de la tarde, de manera oficial y solemne, con el juramento de guardar fueros y exenciones y demás fórmulas de rúbrica, tal y como se hizo en la ciudad de Murcia. En nada tiene que envidiar el recibimiento dado por los lorquinos al rey, del que los murcianos dieron el día 26 de abril a nuestros amados soberanos. 
       Juan de Alcocer, notario de la ciudad de Lorca, ha sido el encargado de dar testimonio de la entrada del Rey don Fernando en ella. Su Alteza llegó a la puerta del monasterio de Nuestra Señora Santa Olalla, donde estaba puesto y adornado un altar para el recibimiento de su real majestad, estando todos los clérigos y el arcipreste Johan Valero presentes, portando éste en sus manos una cruz de cristal muy devota y el santo misal. Tras recibir homenaje de los vecinos y jurar sus fueros, su Alteza cruzó la ciudad para subir al castillo.

MÁS INFORMACIÓN

Testimonio del juramento que hizo Fernando el Católico al entrar en la ciudad de Lorca y la plietesía que le rindió el concejo.
AMLO Plan.3.3. Ent. Fernando V. 1488-06-17. Lorca

       Al estar todas las tropas ya reunidas, el Rey ha manifestado su deseo de tomar la ciudad de Vera cuando antes, y más tras escuchar los rumores que nos llegan de que los habitantes de Vera no tienen intención de oponer resistencia. Pero no debemos fiarnos, porque ya se sabe que en asuntos de guerra el Diablo auspicia las mentiras.

            Las tropas salen mañana hacia Vera, y este cronista regresará a Murcia a esperar noticias junto la reyna y su corte.