Una iniciativa de  Archivo General de la Región de Murcia         Región de Murcia Digital
Dirección y coordinación: Isabel García Díaz.
Documentación y redacción: Pedro Hernández Martínez, Manuel López Rueda y José Manuel Puertas Tomás.

La guerra está próxima


OCTAVA CRÓNICA (31 de mayo de 1488)

Virtuosos señores,

Piquero. Viollec le Duc
Las negociaciones con el Consejo Real han sido satisfactorias para la ciudad y una vez más los Reyes muestran su comprensión y generosidad. Murcia aportará finalmente 100 diestros caballeros a la jineta y 900 peones (en lugar de los 1500 que pedían).

Ballestero. Viollec le Duc
El Concejo ha ordenado que todos los hombres de caballo y de pie de esta ciudad que van a la guerra contra los moros, salgan el primero día de Pascua a San Antón, a hacer el alarde. Han de salir todos y exhibirse ataviados para la guerra, los caballeros con sus caballos y armas, los lanceros con sus lanzas, los ballesteros con sus ballestas y los espingarderos con sus espingardas a punto de guerra.

En la ciudad se respira el entusiasmo de los vecinos por ver a tan valerosos hombres. Todos ellos irán juntos bajo el pendón de la ciudad, portado con orgullo por el regidor Rodrigo de Arróniz, elegido para la tarea por su maestría e inteligencia en el arte de la guerra. Además irán voluntariamente a la campaña dos caballeros regidores y varios jurados, a pesar de tener privilegio de exención.

Las soldadas que ofrece el rey a los militares son muy parcas, pero el concejo añadirá un sobresueldo para elevar la moral de la tropa murciana. A los caballeros les dará 18 maravedíes diarios y a los peones 5. También pagará un sueldo especial al Alférez que lleva el pendón y a los regidores y jurados voluntarios.

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AMMU LEG. 1068 Nº 31. 1478-03-1. Murcia
Todo está presto para la campaña. Sus Altezas han dispuesto la salida de las tropas de Murcia el día después de la fiesta del Corpus, para unirse con el resto del ejército en Lorca y de allí marchar sobre Vera. Y este cronista acompañará al rey don Fernando hasta la ciudad de Lorca. 

Los judíos de la ciudad de Murcia


SÉPTIMA CRÓNICA (24 de mayo de 1488)

Ilustres señores:

  En esta crónica os hablaré sobre unos vecinos que viven en esta noble ciudad, y a pesar de no profesar la fe verdadera (Dios sepa perdonarlos), desempeñan un importante papel en la vida social y económica de Murcia: los judíos.          

Tienda de un boticario judío representada en las Cantigas
  De la misma forma que los moros están concentrados en el arrabal de la Arrixaca, los judíos tienen su propio barrio-aljama al este de la ciudad, en torno a la puerta que llaman de Orihuela. Dicen que en este reino hay juderías en todas las ciudades, y que la de Lorca está dentro de los muros de su imponente fortaleza.

  Los judíos trabajan en casi todos los oficios urbanos, pero nunca veréis a un judío labrar un campo, o pescar en la albufera que llaman de cabo de Palos. Son gentes que se manejan muy bien en los asuntos del comercio, como mercaderes o como simples tenderos.
  
  Hay entre ellos muchos sastres y artesanos de todo tipo, pero si en algo destacan de verdad es en el oscuro mundo de la medicina, la cirugía y las recetas de botica, unos saberes que transmiten de padres a hijos. En esta tierra también han mostrado ser hábiles alfaqueques, que son aquellos que negocian en la frontera de Granada el intercambio de cautivos. Peor fama tienen los que ejercen el ingrato oficio de recaudador de impuestos.

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Petición de Yusaf Aluri al concejo de Murcia, rogando interceda para que el corregidor lo saque de la cárcel.
AMMU LEG. 4280 Nº 62. 1484-07-10. Murcia
  Los judíos trabajan duro y tienen dinero, pero este mérito hace que sean odiosos a ojos de los cristianos. Por esa razón en los años de epidemia se les culpa de la enfermedad, sufriendo por esto muchas vejaciones.

  A pesar de ello y por lo que mis propios ojos han visto, no se puede decir que en el reino de Murcia los judíos permanezcan recluidos en su aljama. Durante el día trabajan y viven mezclados con los demás vecinos de esta ciudad sin que haya entre ellos disputas. Hoy mismo he contemplado como las mujeres judías lavan la ropa con las cristianas. Por otro lado mi casero, el escribano Alfonso Palazol, me dice que los dos judíos más ricos de Murcia han sido presionados por el concejo para que aporten treinta mil maravedís para los gastos de la guerra.
       

El Consejo Real



SEXTA CRÓNICA (17 de mayo de 1488)

Honrados Señores,

       Ocho años hace ya, que nuestros amados reyes doña Isabel y don Fernando, con la intención de gobernar sus reinos de una manera más eficaz y justa, decidieron en las Cortes, realizadas en la ciudad de Toledo, en el año de gracia del Señor de 1480, reorganizar su Consejo Real. Ahora son juristas formados en derecho y no los nobles los que se ocupan del gobierno, las leyes y la justicia. Son los hombres más poderosos del reino.

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Regalos ofrecidos por la ciudad a los miembros del Consejo Real
       Sus Altezas, a pesar de la campaña contra el infiel para implantar la Cristiandad en toda la Península, han querido que esto no sea motivo para el descuido del buen gobierno del resto de sus reinos, por ello, su Consejo, con sus integrantes, con ellos aquí se encuentra instalado, en la ciudad de Murcia, al igual que con ellos va donde se dirigen, es más, se ha ordenado su instalación en la residencia del Obispo, que se encuentra al lado de las Casas del Concejo, donde nuestros reyes están aposentados, y la construcción de un pasadizo uniendo las dos residencias, con el fin de que la comunicación sea constante y se realice un trabajo diario, para que ningún asunto de los reinos quede sin resolver.

        Se están produciendo algunas fricciones entre el Consejo y las autoridades murcianas, debido a que se han pedido más hombres para la campaña que los que hay disponibles, han cargado más impuestos de los que la ciudad puede sorportar y el Consejo pretende intervenir en cuestiones de justicia municipal, que corresponde al Ayuntamiento. Esperemos que con la ayuda de Dios Todopoderoso, estos problemas se solucionen y todos centremos nuestros pensamientos y esfuerzos en nuestra principal misión, la que a esta hermosa ciudad nos ha traído: la lucha contra el moro.

       Con el fin de solucionar los conflictos surgidos, el Ayuntamiento de la ciudad ha preparado una comitiva que se ha reunido en la iglesia de san Bartolomé, para negociar estos asuntos y captar la benevolencia del Consejo, ofreciéndole regalos.


Hombres para la guerra


QUINTA CRÓNICA (10 de mayo de 1488)

Honrados señores,

Sus altezas quieren juntar para esta campaña el mayor número de hombres posible. Ya se han hecho los llamamientos y están concentrándose en Murcia y Lorca las tropas de la Santa Hermandad, de las Órdenes Militares, los vasallos de los grandes señores y las milicias concejiles. Todos irán bajo el mando del rey don Fernando y sus capitanes de guerra.

Soldado lancero. V. de Luc
Soldado lancero. Viollec le Duc
A esta ciudad de Murcia sus Altezas han pedido 100 caballeros a la jineta armados con lanzas y 1500 peones entre ballesteros lanceros. Irán juntos bajo el pendón de la ciudad, y a las órdenes del Adelantado don Juan Chacón.

Los ciento de caballo están prestos, porque esta tierra ha mantenido la guerrilla de frontera durante largos años y sus hombres cabalgan a la jineta con gran maestría. Pero no podrán juntar tal número de peones, porque las villas de frontera no están tan pobladas como las de allende los puertos. Además, se le han cargado muchos impuestos en dinero y en alimentos, tanto que el Concejo irá a quejarse ante los reyes, pues se sirven de esta ciudad con toda la gente de ella, y tiene tantas necesidades que no las pueden sufrir.

Los regidores de Murcia han preparado los padrones de hombres y de riqueza de la ciudad y han pedido audiencia ante el Consejo Real, que reside en las casas del obispo. Llevarán los documentos y habrán de negociar, con gran sutileza, una rebaja del número de peones y de los impuestos exigidos.

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Provisión de los Reyes Católicos al concejo de Murcia pidiendo 100 lanzas y 1.500 peones para la guerra contra Granada.



3 de mayo de 1488.
Archivo Municipal de Murcia.

            

Recursos para la guerra


CUARTA CRÓNICA (3 de mayo de 1488)

Bienaventurados señores,

            Bien saben vuestras mercedes las tres cosas necesarias para el buen desarrollo de una guerra: dinero, provisiones y hombres. De las dos primeras os hablaremos en esta crónica.

Tesoro aúreo de Murcia. La circulación monetaria en época de los Reyes Católicos
Mis señores los Reyes han creado la Santa Hermandad con el objetivo de asegurar la paz en los caminos del reino, pero sobre todo para recaudar dinero y hombres de armas que colaboran cada primavera en las campañas militares contra Granada. Este año los pueblos del  Reino de Murcia han pagado más de medio millón de maravedís a la dicha Hermandad para financiar en parte la guerra contra los moros. Además, por ser tan comarcanos a la frontera, deben aportar alimentos para las milicias que se concentran aquí.

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Fuente: Archivo Municipal de Murcia.
Cartulario Real 1478-88. fol. 203
            Consejo Real, corregidor y Concejo municipal se reunieron el pasado lunes en el palacio del obispo para deliberar sobre todo aquello relacionado con el abastecimiento del ejército que emprenderá su marcha contra el reino nazarí en pocas semanas. Se ha ordenado que los vecinos de Murcia aporten una cantidad total de 3.000 fanegas de trigo y 10.000 de cebada en forma de harina, antes de 15 días. Para asegurarse de la recolección de toda la harina que hay en las casas de los vecinos, los jurados de cada barrio irán casa por casa notificándolo cada tres días. Recaudar todo esto no ha de ser problema ya que, loado sea Dios, este año del Señor de 1488 ha sido de buenas cosechas. En razón de ello, se ha ordenado adelantar también la siega de trigo para el avituallamiento. Asimismo, gallinas, carne y pescado completan las provisiones que necesitan las tropas reales durante el transcurso de la campaña estival.

            Con motivo de la estancia de los reyes y la concentración del ejército, Murcia es un hervidero de gentes. Mercaderes, boticarios, carniceros, tenderos, y muchos comerciantes acuden al calor de los negocios y esperan enriquecerse. Por eso el Consejo Real ha tenido que fijar los precios de los cereales, para evitar la especulación. Los hombres que vengan a la guerra contra los moros tienen asegurado el condumio. Ahora tendrán que demostrar su valor.