Una iniciativa de  Archivo General de la Región de Murcia         Región de Murcia Digital
Dirección y coordinación: Isabel García Díaz.
Documentación y redacción: Pedro Hernández Martínez, Manuel López Rueda y José Manuel Puertas Tomás.

Entrada en Murcia de los Reyes Católicos


TERCERA CRÓNICA (26 de abril de 1488)

Honrados señores,

Entre las 10 y las 11 horas antes del mediodía, los muy altos y muy poderosos príncipes don Fernando y doña Isabel, nuestros señores, entraron a esta muy noble y leal ciudad de Murcia, y fueron recibidos con gran solemnidad y veneración por todos los vecinos y moradores del lugar.

Desde el amanecer había gran bullicio en la ciudad. Los vecinos salieron vestidos con sus mejores trajes, las calles estaban llenas de flores y la hermosa vega del Segura esperaba la entrada triunfal de sus altezas como si de un bello tapiz se tratase.

A una señal del vigía, el Adelantado don Juan Chacón, partió con los hombres mejor armados de la ciudad para recibir a sus altezas. Se unió a la comitiva real en los llanos de Churra y llegaron por el camino que bordea los castillos de Alharache y Monteagudo hasta la Puerta de Molina. Cruzaron el arrabal por San Andrés y la Aduana de los moros hasta a llegar a la Puerta del Zoco.

Antes de entrar, el noble caballero mosén Juan Cabrero, corregidor, y los regidores y jurados de la ciudad besaron las manos a sus altezas. El regidor Álvaro de Santiesteban habló en nombre de la ciudad, y dijo cuánto gozo y alegría recibían todos los vecinos y moradores porque tan altos y esclarecidos príncipes vinieran y entraran a esta ciudad. Y para que el dicho gozo y alegría más se acrecentase, les suplicó que jurasen los privilegios y franquezas de la ciudad.

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Los Reyes, como es preceptivo, hubieron de jurar el respetar los fueros y privilegios de la ciudad antes de entrar en ella, y lo hicieron sobre el Misal que trajo al efecto el canónigo Montealegre.
El canónigo Montealegre trajo un Misal, sobre el cual los Reyes juraron los privilegios. Solo entonces atravesaron la puerta del Zoco y recorrieron la calle San Nicolás hasta la Plaza Santa Catalina, y de allí por la Plaza de San Bartolomé y la calle de la Trapería, llegaron a la Iglesia de Santa María la Mayor, en el alcázar viejo, ante la cual su altezas se apearon de sus cabalgaduras y fueron a orar ante la capilla de san Juan de la Claustra. Después se retiraron a los aposentos preparados para ellos.

Este mismo día,  a las 4 de la tarde, entró en la ciudad el muy alto y esclarecido príncipe don Juan por los lugares donde sus altezas entraron, y se le dio el mismo recibimiento.

Todo el día hay fiestas de juglares y otros regocijos en manifestación del contento popular por la presencia de los amados soberanos. Mañana comenzarán los preparativos para la guerra.

 Recorrido de la comitiva real representado sobre un plano de Murcia del siglo XII, en época musulmana. En tiempos de los Reyes Católicos la ciudad conservaba casi intacto el trazado urbanístico musulmán.
 Recorrido de la comitiva real representado sobre un plano de Murcia del siglo XII, en época musulmana. En tiempos de los Reyes Católicos la ciudad conservaba casi intacto el trazado urbanístico musulmán.


Pregón

Pregón del recibimiento  (25 de abril de 1488)

Sepan todos que mañana sábado antes de comer, el Rey y la Reyna, nuestros señores, vienen a esta ciudad de Murcia.

Por ende, todos los vecinos de ella salgan a recibir a sus altezas al llano de Churra, la gente de caballo con el señor Adelantado y los peones con sus armas lo mejor aderezados que pudieren. Los cuales han de esperar a sus altezas juntos en el llano de Churra, so pena al que no fuere, si fuere hombre de caballo de mil maravedís, y al peón seiscientos maravedís, para la guerra de los moros.

Otrosí, sepan que el señor Príncipe entra en esta ciudad mañana en la tarde. Por ende, todos salgan en la manera susodicha a recibir a su alteza, so la dicha pena.

(Archivo Municipal de Murcia. Acta Capitular 1487-88, fol. 122)

Los preparativos


SEGUNDA CRÓNICA  (19 de abril de 1488)

Muy honrados señores,

Murcia se halla en medio de una huerta, rodeada por un río que la abraza como la pulsera a una muñeca. Las casas se recogen dentro de una imponente muralla que tiene muchos torreones a ciertos espacios y coronados de almenas. Esta muralla la protege de los moros, enemigos de nuestra santa fe católica, tanto como de las avenidas del río que llaman Segura, que a las veces inunda las huertas y destruye los cultivos.

He sabido que esta ciudad es la más poblada en varias leguas a la redonda; se precia de ser la cabeza del Reino de Murcia, la sede del Obispado de Cartagena y una de las ciudades con voto en Cortes. Todo gracias a las feraces huertas que riega el Segura. Pero al alejarse del río la tierra es muy árida.

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Vista de Murcia dibujada a principios del siglo XVI por un desconocido en una hoja en blanco de un incunable (pag. 494): El Ordenamiento de Montalvo (Archivo Municipal de Murcia).


El contenido del Acta Capitular del Concejo de Murcia del día 19 de abril de 1488 hace referencia a la próxima visita de los Reyes Católicos a Murcia
Luego de nuestra llegada, hablamos con los regidores del concejo sobre el aposento de sus altezas y de todos los que vienen, más de ciento, con su corte y rastro. Se ha acordado que sus altezas ocupen las Casas del Concejo, que se están aderezando para la ocasión; la residencia del Obispo será para el Consejo Real; los Grandes se hospedarán en las casas del Adelantado y el resto del séquito en las casas de regidores, escribanos y en alguna posada. Yo he sido recibido en casa del escribano mayor, Alonso Palazol, y así estaré mejor informado de lo que ocurre en la ciudad.

Los vecinos están muy agitados con las nuevas de los Reyes. Por estas tierras no ha pasado ningún rey desde los tiempos de don Alfonso el Sabio, ha más de 200 años, y la ciudad quiere agasajar muy bien a sus altezas. Han sabido cómo se ha hecho en otras ciudades y no quieren quedar en peor lugar, de manera que han echado una derrama para recaudar ochenta mil maravedís y costear los preparativos de la visita. Ya no hay puercos ni otras bestias por las calles; se han allanado los suelos y se ponen plantas de olor (laurel y arrayán) para limpiar el aire. Paños de colores adornan las ventanas y balcones de edificios principales y toda la ciudad reluce al sol de primavera.

Los murcianos que irán a la guerra con el rey han de salir a recibir la comitiva real ataviados con su equipo militar. Los demás, hombres y mujeres, han de vestir sus mejores trajes, y hasta los niños participarán en el recibimiento con sus camisas blancas y las armas de jugar.

Todo está dispuesto para que mis señores, Dios queriéndolo, entren en Murcia el próximo sábado, 26 de abril del año del señor de 1488.

Comienza el viaje

Gracias a una tecnología revolucionaria, embrión de los futuros viajes en el tiempo, se ha establecido contacto con un  personaje que va a ser testigo de un acontecimiento histórico que ocurrió hace 525 años en el territorio que ocupa la actual Región de Murcia. Se trata de Juan de Flores, que nos enviará sus crónicas desde el año 1488.

El "Equipo Siglo XXI", que próximamente os presentaremos, será el encargado de recibir sus crónicas, adaptarlas a nuestro lenguaje, completarlas con algún recurso adicional y difundirlas a través de este blog.

Comenzamos nuestro viaje en el tiempo ... Bienvenido.

PRIMERA CRÓNICA

12 de abril de 1488

Virtuosos Señores

       El que este escrito hace es Juan de Flores, hijo de Fernando de Flores, natural de Salamanca, nacido pocos años después que nuestra amada Reina Isabel, consejero y cronista de los Reyes Don Fernando y Doña Isabel (que Dios mantenga muchos años y buenos). Más de una década llevo sirviendo a estos nuestros reyes y anteriormente serví en la corte del rey Don Enrique IV (que Dios perdone) y en la Casa de los duques de Alba. En recompensa a mis servicios y por la amistad que Doña Isabel y yo nos profesamos desde nuestra infancia, la reina me honró haciéndome miembro de su consejo y su cronista real dos años después de subir al trono en 1476. Quizás por la confianza que los monarcas han tenido en mí a lo largo de los años, me han elegido en este año de 1488, para acompañarlos y narrar lo que suceda en la campaña que estos nuestros monarcas llevarán a cabo desde el Reino de Murcia contra el Reino nazarí de Granada.

El trabajo de los cronistas durante la Edad Media ha sido fundamental para el conocimiento de este periodo
       Partiré de Valencia mañana, 13 días del mes de abril del año del señor de 1488. Iré acompañado de los aposentadores reales Luis Aguirre y Juan Guzmán, que tienen la misión de preparar el alojamiento y estancia de los Reyes en la ciudad de Murcia.

      Los Reyes se han propuesto la conquista del reino de Granada a través de sucesivas campañas militares, las cuales comenzaron siete años atrás y sus frutos están dando, ya que grandes territorios y ciudades han sido conquistados al rey musulmán Boabdil, engrandeciendo así la gloria de nuestros soberanos. 

MÁS INFORMACIÓN

Documento de los Reyes Católicos informando al Concejo de Murcia del envío de los aposentadores para preparar el alojamiento para la corte.
       Este año del Señor de 1488 la ofensiva se dirige a la zona oriental del reino nazarí y los monarcas han decidido organizarla desde Murcia, por la situación estratégica en la que se encuentra esta región frente al reino musulmán. El objetivo es tomar las tierras de Vera, Almería, Baza y Huéscar.

      Plega a Dios que dure poco esta ofensiva y que todo lo escrito por mi pluma sea para alabar la gloria de nuestros amados Reyes Don Fernando y Doña Isabel y en ningún caso para engrandecer a nuestro enemigo.  

     Cuatro jornadas me separan de Murcia. Desde allí os podré relatar los preparativos que hará la ciudad para recibir a sus altezas.




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